akas: Who’ll Stop the Rain
1978, USA, 126 min.
Director: Karel Reisz Guión: Judith Rascoe, Robert Stone Fotografía: Richard H. Kline Música: Laurence Rosenthal Intérpretes: Nick Nolte, Tuesday Weld, Michael Moriarty, Anthony Zerbe, Richard Masur, Ray Sharkey, Gail Strickland, Charles Haid
Sinopsis: John Converse, veterano de Vietnam, vuelve de la guerra completamente transformado y se convierte en traficante de drogas. Con él colabora su amigo y camarada Ray Hick (Nolte), que es marino mercante. La mujer de John, atónita e incrédula ante el profundo cambio de su marido, trata, en vano, de evitar que los negocios de su marido las salpiquen a ella y a su hija.









Mezcla de cine bélico, thriller en estado puro, western moderno y cine de acción, no desprecia la crítica social y, en conjunto, es un más que estimable retrato del hombre actual (que no es todo corazón o pureza), en su lucha contra la miseria moral/catadura emocional que nos rodea.
Sin despreciar el estudio de personajes (magnífica Tuesday Weld, excelentes el propio Nolte y el veterano Anthony Zerbe), la cinta se convierte en un alegato a favor de la posibilidad de redención, en una de las obras que el británico Karel Reisz rodó en EEUU tras entrar en la historia del cine con sus primeros films (la emblemática "Sábado noche, domingo mañana" en cabeza).
Película de personajes, de pulsiones bien visibles, tiene bajo su apariencia de film de género varios apuntes de máximo interés, a lo largo de un desarrollo que, quizás, no termina de aprovechar todas las posibilidades de la trama que cuenta.
Lúcida, a contracorriente (importa más la narración, el suspense que la mera acción) y con un final desolador, tiene ecos de la mística de un Peckinpah, de John Ford incluso, y se incluye en ese subgénero de cine de perdedores de la época ("Como plaga de langosta", "El regreso", "Jugadores de ventaja", "El camino de Cutter"), pero su finalidad no es exactamente la misma: quiere sublimar el significado de la propia lucha, no ampliar el eco de ésta en sí misma.
Bien de ritmo y, en general, buena planificación en las secuencias clave, tuvo una aceptación destacable, y cuenta con una banda sonora que desvela intencionalidad (la célebre Who´ll stop the rain, la mítica American Pie).
Obra personal y en la línea del Reisz de esta etapa (la cinta sigue en la estela de las preocupaciones del cineasta tras "El jugador"), merece la pena detenerse en ella y encontrar ciertas respuestas a preguntas que siempre quedan en el aire.
Incisiva, valiosa, en cierto modo valiente. No la dejéis pasar.