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2012, USA, 105 min.
Director: Tarsem Singh Guión: Melisa Wallack, Jason Keller Fotografía: Brendan Galvin Música: Alan Menken Intérpretes: Lily Collins, Julia Roberts, Sean Bean, Armie Hammer, Nathan Lane, Michael Lerner, Mare Winningham, Mark Povinelli, Jordan Prentice
Sinopsis: Siete valerosos y rebeldes enanitos ayudarán a Blancanieves a prepararse para que pueda reclamar su derecho al trono, que le pertenece por nacimiento, y también a conseguir a su príncipe.









La magia de esta Blancanieves está sin duda en el guión escrito por Melissa Wallack y Jason Keller que anda por las líneas del cuento de los hermanos Grimm rescribiéndolo por completo y reinventándolo pero sin perder nunca el rumbo de la historia original. Al contrario de lo que ocurrió con la Alicia de Burton la película esta película se aleja por completo del tono Disney, quitando cualquier atisbo de ñoñería y cambiándola por algo de mala leche y sobre todo muchísimo sentido del humor, haciendo de esta Blancanieves una gamberrada que nos recuerda muchísimo a La Princesa Prometida de Rob Reiner. Sin necesidad de acercarse a la parodia de Shrek o al tono almibarado de Encantada, Blancanieves encuentra su propia identidad ensalzando cada pequeño detalle, dando un énfasis casi surrealista a cada diálogo de la película, llevando cada gag hasta el punto más extremista pero sin caer nunca en el ridículo, rozando incluso el punto divino de las celebrities Chanantes con la magnífica madrasta malvada interpretada por una Julia Roberts absolutamente desatada sacando de ella un vis cómica que hacía mucho tiempo que no veíamos en la gran pantalla. Lo mejor de todo es que esta Blancanieves nunca busca la risa “a costa de…” si no que es capaz de encontrar la forma de ser divertida dentro de sus entrañas, llevando al espectador a terminar llorando de la risa en más de una ocasión.
Debo de confesar que nunca he acabado de casar con el estilo de Tarsem Singh, es cierto que consigue un magnetismo visual del que es difícil escapar, pero en ocasiones se entregaba tanto a esto que parecía que el resto de la película poco le importaba. Soy incapaz de soportar las enormes estupideces que son La Celda y El Sueño de Alexandria, dos películas que no pude ni terminar de ver, que sí, que todo era muy bonito y muy vistoso en ellas, daba gusto ver lo bonitas que eran, pero bueno, en los museos te cuentan historias más interesantes y menos ridículas que aquellas películas y además no tienes que soportar ni a Jennifer Lopez ni a la niña repelente de The Fall. Es cierto que cuando se entrego por completo a la industria americana con Immortals mejoró notablemente, al menos la historia, aunque no fuera gran cosa conseguía resultar bastante entretenida y con su excelente estilo visual consiguió al menos firmar una de las películas más entretenidas de las pasadas navidades. Blancanieves es en este aspecto también es su mejor trabajo, se encuentra mucho más comedido de lo habitual, el blanco del terreno tampoco le da para tanto artificio aunque nunca renuncia a su propio sello y nos resulta fascinante ese pasaje hacia el espejo o la primera aparición de los enanitos con clara inspiración del circo de sol o especialmente ese desternillante baile de vestidos en el que es imposible no acordarnos del vestido que llevo Björk a los Oscar.
Blancanieves arranca con un “Érase una vez” y una ya desternillante narración de Julia Roberts contando el pasado de Blancanieves, al espectador aún dubitativo y sin saber muy bien qué es lo que va a encontrar le cuesta un poco llegar a descubrir que todo es una gran fiesta, pero no tarda mucho, porque pronto es inevitable estallar a carcajadas en una película en la que todo funciona, desde la extraordinaria vis cómica de todo su reparto con un sorprendentemente divertido Arnie Hammer o un Nathan Lane al que nos gustaría ver con mucha más frecuencia, a un preciso y milimétrico timing cómico en ocasiones casi más televisivo que cinematográfico. No es casualidad que la película cierre con un número musical Bollywoodiense, no es más que la guinda de un pastel sensacionalmente divertido, un momento de acabar de desata toda la locura y de lanzarle un guiño al espectador llegando por primera vez a una pequeña parodia del universo Disney que el espectador ya esperaba con ansias. Esta Blancanieves es una de las sorpresas de la temporada, una más que digna sucesora de La Princesa Prometida, su nefasta promoción la llevará a pegarse un gran batacazo en taquilla qué como mucho se podrá ver algo maquillado gracias al positivo boca-oreja, pero eso no debería ser ningún problema porque esta Blancanieves pide a gritos convertirse en todo un clásico.