1964, GB, 140 min.
Director: Peter Glenville Guión: Edward Anhalt Fotografía: Geoffrey Unsworth Música: Laurence Rosenthal Intérpretes: Peter O’Toole, Richard Burton, John Gielgud, Donald Wolfit, Gino Cervi
Sinopsis: El enfrentamiento entre el arzobispo de Canterbury Beckett y el rey de Inglaterra Enrique II.









Impresionante película de género histórico basada en una conocida obra teatral del célebre escritor francés Jean Anouilh (“Antígona”), y llevada a la pantalla por el camaleónico director de cine y de teatro inglés Peter Glenville “El prisionero” (“The Prisioner”).
Glenville nos mete entre pecho y espalda una historia extraordinaria y realizada con ese tradicional esmero que pone la cinematografía británica a la hora de abordar algún pasaje histórico de su pais.
Así pues, nos lleva allá al siglo XII, cuando los intereses del Estado y de la Iglesia chocaban con frecuencia en Inglaterra. Por ello, el rey Enrique II decide nombrar a su mejor amigo de juergas Tomas Becket, ni mas ni menos que Arzobispo de Canterbury…
Impresionante pelicula, cimentada en un inmenso guión del Premio Nobel Edward Anhalt “El baile de los malditos” (“The Young Lions”). Y es que de verdad el director inglés logra plasmar para la gran pantalla esta obra de teatro, como solamente élo podría hacerlo. Con una puesta en escena verdaderamente antológica.
Cuenta con escenas llenas de una gran fuerza visual, y muy poco frecuentes en películas de tema religioso, como por ejemplo: la de la flagelación del rey, y la de la excomulgación en la Catedral, inolvidables de verdad, escenas que ya han quedado para la historia, pero ¡ojo! que “Becket” es esto y mucho más.
Fenomenal la fotografía en color llevada a cargo por el oscarizado Geofrey Unsworth (“Cabaret”), y aquí creando un ritmo visual que hace que sus más de dos horas de duración, se le pasen a uno volando. Y lo mismo tengo que decir de su banda sonora, bajo el mando del veterano compositor noeteamericano Laurence Rosenthal, un hombre quizás muy poco conocido en el ámbito cinematográfico, ya que practicamente es un hombre de televisión, pero que también cuenta con buenas películas en su haber, como por ejemplo: “Furia de titanes” (“Clash of the Titans”).
Y atención al verdadero plato fuerte de este monumental banquete: los actores, porque impresionante el duelo interpretativo entre esos dos colosos del cine mundial: Richard Burton y Peter O’Toole, el primero dando vida a Tomas Becket, ese hombre amigo y siervo del rey, un personaje desconcertado y sin ningún tipo de ideales, pero cuando se ve al frente de la Iglesia de Inglaterra, decide defender los intereses de la misma por encima de todo, hasta del propio rey, antológico, si señor, y antológico el segundo, como Enrique II ese rey egoísta y caprichoso, amigo de la juergas y francachelas, y que no duda en nombrar a su amigo Arzobispo de Canterbury, para así tener a la Iglesia de su lado, y poder seguir con su reguero de orgías y desmanes. Inmensos los dos, pero con mayúsculas (los dos fueron nominados a los Oscar, pero otro inglés se les puso por medio me refiero a Rex Harrison y su (“My Fair Lady”).
Y con unos diálogos entre ambos que no tienen desperdicio alguno, este por ejemplo: Becket: “Buenos dias, mi señor. Enrique II: “¡Oh, el vino francés!”.”Anoche bebí demasiado”. Becket: “Con él contribuye Francia a la civilización”. Enrique II: “En Francia, tanto las mujeres como los vinos son apetitosos”… (menudo rey tenía Inglaterra). Cuatro años más tarde O’Toole repetiría el papel de Enrique II en la también extraordinaria “El león en invierno” (“The Lion in Winter”) teniendo como pareja femenina Katharine Hepburn.
Y con ellos un buen ramillete de grandes actores, como por ejemplo: John Gielgud “El primer caballero” (“First Knght”), y aquí como el rey Luis VII de Francia, y a los italianos Gino Cervi “Estación Termini” (“Stazione Termini”), dando vida al Cardenal Zambelli y Paolo Stoppa “Hasta que llegó su hora” (“C’era una volta il west”), como el célebre Papa Alejandro III, todos verdaderamente impecables.
Resumiendo, una fabulosa película, todo un drama histórico realizado al más alto nivel, y con unas interpretaciones verdaderamente impresionantes. Cine en estado puro. Matrícula de Honor.
“Becket” ganó el Oscar correspondiente al Mejor guión adaptado (Edward Anhalt), pero obtuvo diez nominaciones: Película, Director, Actores (Burton y O’Toole), Actor secundario (John Gielgud), Sonido, Montaje, Fotografía en color, Dirección artística en color, Banda sonora y Vestuario en color.
A modo histórico, Tomas Becket murió asesinado en 1170 en su propia Catedral por cuatro sicarios mandados por Enrique II. Tenía 52 años de edad.
“No podrá haber más paz en mi reino mientras viva Becket”.
“¿Será que no hay nadie capaz de suprimir a este clérigo que me quiere hacer la vida imposible?”…